Homebrew de espíritu musical y actitud desenfadada: Jammin Honey suena a sesión improvisada y juega con esa misma soltura. La escena moderna de NES abraza estos proyectos pequeños y personales, publicados entre compos y cartuchos artesanales. Una pieza que no aspira a clásico sino a buen rato, y lo consigue con estilo.
