Adaptación del manga esotérico del Rey Pavo Real: un monje exorcista enfrenta demonios con mantras y poder budista oculto, en acción de horror espiritual que solo el Japón ochentero producía. Imaginería tántrica, atmósfera densa y licencia de culto absoluto. El exorcismo japonés tuvo su propio héroe de cartucho.

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