Los monster trucks eran espectáculo dominical americano y este cartucho de 1991 los llevó al NES: carreras de obstáculos, charcos que tragan ruedas y pruebas de aplastamiento en vista cenital. Producción modesta con espíritu de feria, pensada para el multijugador ruidoso. Nicho puro de la América de principios de los noventa, gasolina y todo.
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