Conversión del arcade de Taito, un juego que no se parece a nada: hay que reclamar porcentajes de la pantalla trazando rectángulos mientras una chispa errática intenta cortar la línea a medio dibujar. La tensión nace de decidir cuánto arriesgar en cada trazo. Concepto abstracto y puro, todavía influyente décadas después de su estreno en salón.
If you liked this one