Atari Games traslada su arcade que alterna dos fases: bombardear las fortalezas rivales con cañones y luego reconstruir las propias murallas contra reloj colocando piezas tipo Tetris. Esa combinación de artillería y ordenamiento espacial lo hace único. A dos jugadores se transforma en un duelo de reflejos y planificación que pocos títulos del catálogo igualan.
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