El Conde Contar conduce este híbrido de plataformas y aritmética: recorrer escenarios, reunir números y celebrar cada conteo con vocación vampírica. De la línea educativa de Plaza Sésamo en NES, es el que más se parece a un videojuego convencional, endulzando la pedagogía con desplazamiento lateral. Los números nunca tuvieron mejor agente de prensa.