Nintendo reinventó su gallina de los huevos de oro con lógica de colores: las piezas caen en fragmentos irregulares y el objetivo es detonar los bloques parpadeantes conectando tres del mismo tono. Más cerca del linaje Puyo que del Tetris clásico, divide opiniones desde 1993. Curioso, competente y condenado a vivir comparado con su apellido.
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