Konami trae a Famicom su matamarcianos vertical de estética tierna, donde se golpean campanas flotantes para cambiarlas de color y obtener potenciadores. Sus naves regordetas y su tono luminoso lo distinguen del shooter sombrío habitual. Pionero del subgénero cute 'em up, fundó una saga entera y sigue siendo un ejemplo encantador de que disparar también puede ser dulce.

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