El propio título lo anuncia como juego de acción gastronómica, con Nabe, la clásica olla comunitaria japonesa, como hilo conductor familiar. Encaja en la tradición nipona de convertir la comida en excusa lúdica, un subgénero costumbrista que PS1 recibió en pequeñas dosis para un público local afecto a mascotas entrañables y temáticas domésticas, lejos de las grandes producciones de acción occidental de la misma época.

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