Adaptación de la secuela cinematográfica producida por Luc Besson, un fenómeno absoluto de la taquilla francesa. Traslada al disco las persecuciones a bordo del Peugeot 406 tuneado por las calles de Marsella. Su distribución quedó restringida a Francia, coherente con un producto cuyo tirón era imposible de exportar. Rareza obligada para quien colecciona licencias del cine europeo.
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