La cuarta entrega, de 1999, llevó a Lara de vuelta a Egipto y a su propia adolescencia, y terminó con Core Design sepultando a su heroína bajo una pirámide para librarse de ella tras cuatro años de secuelas anuales agotadoras. El público no lo permitió y la saga siguió. Es la entrega más ambiciosa y coherente de todo el ciclo de PlayStation.
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