Segunda entrega de la línea de adivinación de la colección económica japonesa, dedicada a la lectura diaria del tarot. Conviene ser claros: no es un videojuego, es software de consulta. El usuario introduce sus datos y el disco devuelve una tirada e interpretación. Japón normalizó este tipo de utilidades en consola; occidente jamás las vio. Pieza sociológica más que lúdica.
