Cuarta entrega de la serie de adivinación japonesa, que envuelve la cábala y sus lecturas de fortuna en la figura de un oso hambriento como maestro de ceremonias. Sigue sin ser un videojuego: es software de consulta con mascota. Que esta cosa existiera y tuviera numeración de serie dice más sobre el mercado japonés de los noventa que cualquier análisis.
