Fútbol de la línea VR Sports de Interplay, notable por apostar por jugadores tridimensionales y cámaras libres en 1996, cuando el género todavía dudaba entre esprites y polígonos. Técnicamente valiente, jugablemente irregular: el control resultaba resbaladizo y la respuesta imprecisa. Es un experimento honesto de una época en que nadie tenía todavía la fórmula del fútbol digital resuelta.
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