Acclaim capturó el momento más caliente de la historia de la WWF con un elenco enorme y, sobre todo, un editor de luchadores de una profundidad asombrosa para 1999: se podía crear personaje, entrada, música y hasta la voz del presentador. El combate en sí era rígido, pero el editor por sí solo justificaba la compra. Cápsula perfecta de una era irrepetible.
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