Reinvención del experimento independiente Every Extend a manos de Q Entertainment: la única acción es detonar la propia nave para encadenar explosiones entre enemigos, sincronizadas con música electrónica que reacciona al caos. Puntaje, ritmo y psicodelia en dosis breves.
Junto a Lumines, completa el retrato de la PSP como consola del videojuego musical abstracto. Rareza hermosa, de las que justifican la curiosidad retro.

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