Hello Kitty to Issho! Block Crash 123!! aplica la fórmula clásica del rompebloques —una pelota, una paleta y filas de bloques por destruir— con Hello Kitty y el universo de Sanrio como tema visual, apuntando directamente al público infantil que ya conoce al personaje. La mecánica es la de siempre: nada que un fan del género no reconozca de inmediato.
Quedó exclusivo de Japón, otro capítulo de la larguísima lista de productos con la licencia Sanrio adaptados a videojuego. Cumple como entretenimiento familiar simple, sin más ambición que la de vestir un género ya probado con un personaje querido.

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