Primera visita de Need for Speed a la portátil de Sony, en plena era Underground: autos tuneados hasta el absurdo, vinilos, nitro y circuitos nocturnos de asfalto mojado, con modos pensados para partidas cortas y duelos inalámbricos entre consolas.
Captura el momento exacto en que Rápido y Furioso dictaba la estética del género. Como cápsula de 2005, brilla con luz de neón propia.

If you liked this one