Relectura radical del clásico fundacional: las formaciones de invasores caen ahora entre pulsos de música electrónica, fondos hipnóticos y cadenas de puntaje por colores, en un diseño arcade afilado que celebra treinta años del ícono modernizándolo sin traicionarlo.
Fue celebrado como una de las mejores reinvenciones retro de su generación. En PSP sigue siendo puro vértigo elegante: la nave de siempre, el trance de ahora.

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