Conversión del arcade de Seibu con una idea visual audaz: el pistolero aparece como silueta transparente en primer plano mientras limpia de gángsters las calles de los años treinta. Hay que mover al personaje y disparar a la vez, esquivando tras coberturas. Película negra hecha shooter, con una estética que sigue sintiéndose única en el catálogo.
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