Secuela directa de Chase H.Q.: los detectives Tony y Raymond ya no solo embisten a los fugitivos, ahora se asoman por la ventanilla del deportivo para dispararles en plena persecución. Conversión del arcade de Taito que mantiene el pulso de cine policial ochentero. Velocidad, sirenas y justicia expeditiva en la mejor tradición de las recreativas de conducción.
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