Carreras exclusivas del mercado japonés para la Mark III, con la ventaja sonora del chip FM que enriquecía motores y melodías. Circuitos, rivales y pilotaje arcade en la tradición velocista de Sega, que dominaba el género en las recreativas. Pieza poco vista fuera de Japón y estampa del catálogo local que Occidente se perdió.
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