Secuela de Solstice convertida en aventura isométrica de mazmorras y acertijos espaciales: salas que son rompecabezas tridimensionales bajo una atmósfera flotante única. La banda sonora de los hermanos Follin, entre jazz y sueño, es legendaria por derecho propio. Producción británica singular que no se parece a nada japonés ni americano del catálogo.
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