Adaptación del arcade de Atari que causó sensación con sus peleadores digitalizados a partir de actores reales, compitiendo en combates clandestinos ante multitudes que empujan. La conversión doméstica llegó con recortes evidentes y quedó como recordatorio de la distancia entre el salón y la sala. Aun así, pieza de museo del fotorrealismo primitivo noventero.
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