Adaptación del arcade de disparos sobre raíles donde un régimen totalitario ha prohibido la música y secuestrado a Aerosmith: la munición son discos compactos y la banda entera espera rescate. La premisa, gloriosamente noventera, convirtió el juego en cápsula del tiempo involuntaria. Steven Tyler y compañía, digitalizados, aguardan entre el plomo y los riffs.
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