Fórmula 1 en clave super deformed, la estética japonesa de proporciones achatadas y encanto caricaturesco: monoplazas compactos y pilotos adorables compitiendo con espíritu arcade. El fenómeno SD lo abarcaba todo en el Japón noventero, de los robots gigantes a los deportes de motor. Carreras accesibles con guiño cómplice al gran circo.

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