Rareza japonesa de la Super Famicom emparentada con los juegos de serpiente y puzzle de acción, poco documentada incluso entre coleccionistas. Pertenece a esa capa profunda del catálogo que jamás cruzó fronteras ni dejó demasiado rastro. Su valor hoy es arqueológico: probarlo es redescubrir un pedazo perdido de la consola.

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