Con un nombre que se traduce como El maestro de los juegos, este título japonés apunta al terreno de la recopilación o el desafío multi-género, una fórmula habitual en el catálogo doméstico de PS1 para captar al jugador casual de fin de semana. Sin gran huella fuera de Japón, es de esos lanzamientos que solo el título y la época permiten leer.

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