Cameltry, publicado por Taito en 1989, invierte la lógica habitual del control: en vez de mover la bola directamente, el jugador gira el circuito completo para que la gravedad la haga rodar hacia la meta, sorteando pozos y obstáculos contra un cronómetro exigente. El cabinet original ofrecía un volante giratorio de 360 grados que reforzaba esa sensación física. Es un antecesor directo de juegos como Marble Madness en espíritu, y sentó las bases para su propia secuela, Zing Zing Zip: una demostración de que Taito, en esos años, no dejaba de experimentar con periféricos poco convencionales para diferenciarse en el salón.
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