Oli-Boo-Chu pone al jugador al mando de Oli, una criatura esférica de color rosa, con la misión de recorrer un laberinto atrapando a unos pequeños ratones llamados Chus, en la tradición de los juegos de laberinto que floreció tras el éxito de Pac-Man. GDI lo desarrolló y Irem lo publicó en 1981, sobre hardware propio dedicado. Es un título menor pero representativo de esa primera oleada de laberintos de comienzos de los 80, con un diseño de personaje colorido que lo distingue visualmente de la enorme masa de clones similares de la época.

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