Caverns of Nala usa la fórmula clásica del título de exploración: unas cavernas y un nombre propio que sugiere reino, deidad o dueño de casa. El molde subterráneo fue de los favoritos del software de 8 y 16 bits, entre el laberinto puro y la aventura con inventario.
No hay créditos ni año que el catálogo confirme con seriedad, de modo que Nala conserva su secreto. Piezas así recuerdan que la preservación llegó a tiempo para los programas pero tarde para sus historias: quedan las grutas, falta el mapa de quién las cavó.
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