Tercera entrega de la serie que rescata los juegos de reloj-consola con los que Gunpei Yokoi cimentó la Nintendo portátil. Cada clásico llega en dos versiones: la original, austera y cronométrica, y una modernizada donde los personajes de Mario reemplazan a las figuras esquemáticas de los ochenta.
Es uno de los mejores compendios que produjo la casa: cuida el original en lugar de disimularlo, y usa el remake como comentario cariñoso. Hoy se juega igual de bien que entonces, porque el diseño de Yokoi era exacto y no necesitaba nada más que un pulso firme.
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