Secuela del homebrew de exploración hostil: el complejo letal reabre con más pasillos, trampas renovadas y la misma ortografía deliberadamente torcida como seña de identidad. La escena independiente de NES itera sus mundos en público, y esta segunda entrega refina la fórmula de laberinto opresivo con la confianza del que ya construyó uno.

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