Bandai llevó a la Famicom al fantasma glotón de Fujiko Fujio: Q-Taro flota, come y huye de los perros que son su terror canónico, en plataformas de 1985 con dificultad traicionera. Occidente lo recibió transformado en Chubby Cherub, con querubín en lugar de espectro. Documento del primer boom de licencias manga en la consola.

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