El crossover que solo la escena independiente podía firmar: héroes de distintos juegos homebrew cruzando golpes en arenas de combate multijugador, al estilo de los brawlers de plataformas modernos. Hasta cuatro jugadores simultáneos en hardware de 1983. Celebración de comunidad convertida en juego de fiesta: la NES contemporánea presumiendo su propio panteón de personajes.

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