Food Fight pone a Charley Chuck en fuga constante por una cocina isométrica, usando la comida esparcida por el escenario como arma arrojadiza contra los cocineros que lo persiguen, mientras la meta —un helado que se derrite en tiempo real— marca la urgencia de cada partida. Fue también pionero en el uso de un joystick analógico de ocho direcciones con sensibilidad de velocidad.
Es un título querido dentro del catálogo de Atari por su tono desenfadado y su diseño ingenioso, que convertía la persecución en un juego de gestión de recursos improvisados más que en pura huida.

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