Himeshikibu sigue la fórmula habitual del mahjong arcade japonés: partidas contra oponentes controlados por la máquina, con la temática de princesas o damas de la corte como envoltorio visual, un recurso muy repetido en este subgénero de circulación casi exclusivamente japonesa.
Es representativo de un costado enorme y poco explorado fuera de Japón del catálogo arcade: el de los juegos de mahjong con temática ligera, un mercado paralelo que sostuvo a numerosos estudios menores durante los ochenta y noventa.

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