El héroe menos heroico posible: un ermitaño, y encima chiflado. El archivo no conserva créditos de esta entrada, pero el título ya define el tono: humor de trastienda y épica en zapatillas.
La aventura casera amaba estos protagonistas imposibles: la parodia era más barata que la licencia y solía envejecer mejor. La cueva del ermitaño espera visitas.
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