Konami adapta su fenómeno de las recreativas japonesas a Game Boy, sustituyendo los cinco pads y el plato por la cruceta y los botones de la consola. El repertorio recoge temas de la serie original y el desafío sigue siendo leer la partitura descendente y no fallar el compás. Exclusivo de Japón. Reducción heroica de un juego que dependía de su cabina.

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