Sin la licencia de una marca de autos reconocible ni la ambición técnica de las grandes franquicias de carreras, propone circuitos y vehículos genéricos con física simplificada, apuntado a un público que buscaba algo rápido de jugar en la portátil sin las exigencias de simulación de otros títulos del género.
Es uno más de la enorme cantidad de juegos de carreras de bajo presupuesto que llenaron el catálogo europeo de DS, sin distinción particular respecto a sus competidores directos.
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