Una de las proezas más célebres del circuito pirata chino: un demake del primer Resident Evil que embute mansión, zombis y puzzles en un cartucho de 8 bits. Tosco pero asombrosamente ambicioso, se volvió leyenda entre coleccionistas de bootlegs. El survival horror llegó a la NES sin pedirle permiso a nadie.

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