Demake pirata del fenómeno Donkey Kong Country de Super Nintendo, numerado con el descaro habitual del circuito: una cuarta entrega que Rare jamás hizo. Los gráficos prerrenderizados de 16 bits reducidos a tiles de Famiclone son un ejercicio de traducción heroica. Como falsificación es obvia; como proeza del mercado paralelo, se ha ganado su ficha.

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