Tecmo refinó su obra en 1990: Ryu gana clones de sombra que replican sus movimientos, escala paredes con más gracia y enfrenta niveles con viento, nieve y oscuridad que alteran el control. Las cinemáticas suben la apuesta melodramática. Para muchos, el punto dulce de la trilogía: igual de exigente, más generoso, visualmente superior. Acción ninja canónica.
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