Secuela apócrifa nacida del circuito pirata asiático: los estudios paralelos continuaron la numeración de los Tiny Toons por su cuenta, fabricando plataformas con los conejos de Warner sin permiso de nadie. Patrimonio popular Famiclone: donde había demanda de caricaturas, el bazar imprimía secuelas. Documento delicioso del descaro editorial del clon.
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