Otra secuela inventada por el circuito paralelo, que llevó la numeración de los Tiny Toons hasta donde la demanda aguantara. Plataformas de factura pirata con los personajes de Warner tomados en préstamo permanente. Como patrimonio Famiclone ilustra un fenómeno entero: sagas fantasma que crecían en los bazares al margen de todo canon.
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