Aventura de Donald exclusiva del mercado japonés que mezcla plataformas con toques de ingenio, dentro de la fértil relación entre SEGA y Disney en los noventa. El pato explora escenarios encantados en busca de sus seres queridos. Al no salir nunca de Japón, quedó como una de las piezas Disney menos conocidas y más buscadas del catálogo.

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