Versión japonesa original del juego que Occidente conoció como Kung Fu Kid: el héroe reparte patadas voladoras contra legiones demoníacas surgidas del inframundo, con ritmo endiablado y saltos de resorte. El título japonés presume de linaje sobrenatural más solemne. Comparar ambas ediciones ilustra el sutil trabajo de rebautizo cultural constante de Sega.

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