Otra entrega de la saga coreana de clones de Bubble Bobble firmada por Zemina, el sello que abasteció a Corea del Sur de cartuchos sin licencia durante los 8 bits. Atrapar enemigos en burbujas, reventarlos y pasar de pantalla: la receta de Taito reinterpretada con recursos modestos. Documento encantador de una industria que copiaba con entusiasmo desvergonzado.

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