Plataformas coreano sin licencia protagonizado por un pingüino, figura fetiche de los videojuegos asiáticos de los ochenta gracias al éxito de los clásicos de Konami. Producción modesta del mercado paralelo surcoreano de la Master System, con hielo, saltos y encanto artesanal. Rareza regional que abriga esa mezcla de copia y cariño típica de la escena.

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