Shanghai Kid propone duelos de artes marciales con golpes y patadas directas, en la línea de los primeros fighting games que precedieron al boom que después impondría Street Fighter II, cuando el género todavía definía sus reglas básicas.
Es una placa de interés histórico para quien sigue la evolución temprana del combate uno contra uno en el arcade, más que un título recordado por el público general.

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